A 67 kilómetros de Quibdó, la capital del departamento del Choco, en el corregimiento Plan de Raspadura, más de seiscientas almas se reúnen todos los primeros domingos de cada mes, y en una ceremonia festiva y religiosa que nos recuerda las misas góspel de New Orleans, se venera la figura del Santo Ecce-Homo; la música y la oración se funde en una sola comunión.

Dos versiones toman fuerza respecto de la llegada de la imagen al Choco, una de ellas nos habla de que fue traída por misioneros españoles desde España en la época de la Colonia. Otra que por los años 1700 un comerciante de profesión, de apellido Urriago, encontrándose en Istmina, a orillas del río San Juan vio una tabla de madera en la cual percibió una imagen parecida a la de un santo.

Eccehomo, es una frase que en latín traduce “aquí tienes el hombre o He aquí el hombre”. La imagen de Jesucristo, esta presentada con las heridas de la flagelación y la corona de espinas.
La devoción es notable. En los feligreses, llegados al santuario desde diversos lugares del Choco y de los departamentos vecinos se observa la alegría de este encuentro espiritual. A la imagen del Ecce Homo se le atribuyen cientos de milagros. Estos relatos milagrosos han consolidado su estatus como un objeto sagrado símbolo de Identidad cultural, fe y esperanza para los habitantes del pacifico colombiano.

Para venerarla se efectuó la construcción de un santuario en honor al Ecce Homo en el corregimiento de Raspadura, convirtiéndolo en un importante centro de peregrinación. Dicen personas del lugar que en la capilla esta custodiada la imagen original, que data del siglo XVIII, y que en ocasiones especiales la imagen se agranda no permitiendo ser retirada del marco que la protege.
Se puede afirmar que el Turismo Religioso impulsa el desarrollo de la región, generando ingresos para la comunidad y promoviendo la cultura local.
Anecdótico es ver cómo como en el parque principal los fieles devotos adquieren agua para que esta sea bendecida en la ceremonia, desde la botella de un litro hasta quienes llevan la caneca de 30 galones. La fortaleza de la devoción al parecer, se mide en litros de agua.

También que en la zona son famosos los amasijos conocidos como Cucas, ahí tenemos las de la Sra. Chuchu, quien promueve su producto de viva voz: “con la una prueba… con las dos se ceba… y con las tres hasta su casa lleva…” terminado su pregón doña Chuchu, con una potente frase “¡…todo no es plata en la vida…!”
La vía desde Quibdó se encuentra en muy buen estado, está bien señalizada y no tiene peajes.
Al regreso vale detenerse en el punto llamado Chintadó, Km. 35, donde su dueña Kelly prepara deliciosos chicharrones de cerdo, que acompañados con una buena dosis de plátano chocoano y un Viche – bebida típica de la región – saciaran el hambre y la sed de los viajeros.

Desde Bogotá puede el turista llegar a Quibdó por las aerolíneas Satena y Clic, que tienen cuatro vuelos diarios entre las dos ciudades, servidos con aviones ATR 42.
Cuéntanos como te va en tu próximo viaje al Choco.
EL EDITOR
Correo Electrónico MLYT777@GMAIL.COM
Gracias por recrear de manera mágica la cultura y la historia, un corregimiento poco mencionado, las vivencias de una población, las creencias, usos y costumbres puede ser más que interesantes cuando se describen con el alma y el corazón de quien no deja pasar un solo detalle.
Compartir y reconocer la belleza de lo simple, siempre será ganador.
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La cultura es lo que nos defines como unicos y nustras tradiciones nos diferencia de los demas, que buena experiencia.
Sobre todo de esos pueblos con grandes riquesas y cultara
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Gracias por el tiempo y las opiniones
¿ Desde donde nos escribe ?
¡Gracias…!
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Me gustó el blog ya que resalta cómo la devoción al Santo Ecce-Homo ha dado lugar a una experiencia espiritual muy particular, caracterizada por elementos festivos y musicales que evocan las misas góspel de Nueva Orleans. Las imágenes, los relatos, dan un aire de misterio y misticismo en torno al evento.Y eso me encanta.
Me gusta que los creyentes hagan recolección de agua bendita y la peregrinación al santuario, porque así muestran la conexión de la comunidad con su fe y sus costumbres. Resalta la tradición que tienen y no solo enriquecen la vida espiritual de los asistentes, sino que también fomenta el turismo religioso promoviendo mejoras a la región.
Los detalles anecdóticos, como las cucas de la Sra. Chuchu y los chicharrones en el camino de vuelta, refuerzan el sentido de comunidad y hospitalidad del lugar.
Sin duda, un lugar maravilloso para visitar.
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Exquisito y maravilloso la manera como escribes y nos llevas al lugar con nuestra imaginación. Colombia un país mágico, con una diversidad de culturas y ecosistema.
No dejes de escribir ✒️✒️✒️✒️
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Chocó es reflejo de resilencia, admiración y tenacidad, que se denotan en su biodiversidad social, cultural y por supuesto natural.
Caminar por las calles de sus centros poblados permite enriquecer los conocimientos y experiencias con historia, cultura, gastronomía denotando un aire profundo de las verdaderas raíces de nuestra construcción socio cultural.
Chocó es un destino que debe estar en la agenda de viaje.
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