El sector transporte en Colombia está ante una encrucijada decisiva: entre la necesidad urgente de modernización y el peso de una tramitología que amenaza con frenar el motor del país. Ese fue, precisamente, el eje central del discurso con el que la ministra de Transporte Elsa Noguera, abrió el IV Congreso de Andemos, “Movilidad, tecnología y sostenibilidad”. Ante el auditorio, la jefe de la cartera desplegó una hoja de ruta centrada en quitarle trabas a los empresarios, aliviar el bolsillo de los ciudadanos y devolverle el dinamismo al aparato productivo.

Uno de los anuncios más relevantes tuvo que ver con el Código Nacional de Tránsito Terrestre, norma que entra a revisión y ajuste para adaptarse a los retos actuales. En este frente, la funcionaria enfatizó la importancia de una movilidad segura y sostenible, haciendo un llamado a incorporar tecnología de punta en las vías con el objetivo primordial de salvar vidas. Asimismo, destacó que la transformación digital y el uso inteligente de la data deben ser los pilares para tomar decisiones más precisas y eficientes en la gestión del tráfico y la logística nacional.
En esa misma línea de renovación del parque automotor, la Ministra Noguera hizo hincapié en la urgencia de agilizar los programas de reposición y chatarrización de camiones y vehículos de carga. Para respaldar esta transición, anunció la reforma al Fondo para la Promoción de Ascenso Tecnológico (Fopat), el cual cuenta con $800 mil millones de pesos disponibles para impulsar el salto hacia tecnologías más limpias sin ahogar a los propietarios. sustituyendo unidades obsoletas por tecnologías más limpias y eficientes.

Pero modernizar la flota no sirve de mucho si la presión fiscal asfixia al sector. Por eso, se comprometió a revisar a fondo las cargas tributarias que recaen sobre los transportadores. En un tono franco y directo, criticó la hiperregulación que caracteriza al país, calificándola como un freno que termina generando costos excesivamente elevados para el ciudadano. Incluso abordó un dolor de cabeza cotidiano: la situación de los patios a donde van a parar los vehículos retenidos, un sistema que requiere reorganización urgente para evitar abusos.
Detrás de estas medidas hay una meta macroeconómica ambiciosa: cumplir la misión del gobierno de crecer a tasas superiores al 5% anual. La Ministra fue enfática al señalar que este desarrollo no se logra sin el impulso de la inversión privada, para lo cual es clave generar menores trabas a los empresarios. En materia financiera, ofreció un panorama sobre el presupuesto del Ministerio de Transporte para el próximo año 2027, enfocado en ejecutar con eficiencia cada peso disponible. Para que esa inversión fluya, la premisa del gobierno es desatar los nudos burocráticos y ofrecer certezas que animen a los empresarios a apostar por el país.
Con un mensaje que combinó pragmatismo y empatía, la apertura del congreso dejó claro que el futuro del transporte en Colombia pasa por simplificar, innovar e invertir en equipo para que el país avance con terreno despejado.
EL EDITOR
Correo Electrónico MLYT777@GMAIL.COM